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Cómo señalizar un coto de caza con tablillas correctamente

Ahora que la temporada general de caza llega a su fin puede que dispongas de algo más de tiempo libre que dedicar a tus cotos. Y qué mejor actividad de gestión que repasar el entablillado de estos. Resumimos a continuación los aspectos más importantes en cuanto a los modelos homologados de tablillas y su colocación teniendo en cuenta la normativa estatal y lo que dice la legislación de algunas de las autonómicas más relevantes.

16/2/2021 | Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com



Desconocer la normativa se señalización de los cotos de caza no nos exime de tener que cumplir con ella, ni nos evitará una sanción o que el furtivo de turno que se cuele en nuestro coto pueda alegar que no ha visto la “tablilla”. Por tanto, antes de que sea tarde, será mejor que tomes nota a los siguientes aspectos y que revises el entablillado de tu coto.

Dónde colocar la señalización

Como norma general, la colocación de las tablillas y señales debe realizarse de tal modo que su leyenda sea perfectamente visible desde el exterior del terreno señalizado, por lo que debemos prestar atención a la altura o distancia que determine la legislación cinegética.

La Resolución de la Dirección General de Montes, Caza y Pesca Fluvial, de 1 de abril de 1971, de ámbito estatal por la que se dictaban las normas en cuanto a la señalización de los cotos de caza distingue entre señales de primer y segundo orden. Las primeras, las típicas con el texto “Coto Privado de Caza” y que incluyen una pequeña chapa con el número de matrícula del coto en cuestión, deben colocarse necesariamente en todas las vías de acceso que penetren en el interior del acotado y en cuantos puntos intermedios sean necesarios para que la distancia entre dos carteles no sea superior a 600 metros. Las de segundo orden, divididas diagonalmente con una parte blanca y otra negra, se situarán entre las de primer orden con una distancia máxima de 100 metros entre cada dos de ellas. Es decir, deberás señalizar con estos dos tipos de tablillas toda la longitud tanto el límite del coto como de los caminos que lo crucen. 

Sus dimensiones

Como norma general, la normativa estatal establece que las tablillas de los cotos de caza deben estar fabricadas «en cualquier material que garantice su adecuada conservación y rigidez» y con unas dimensiones de 33 por 50 centímetros. En cuanto al color de sus letras, se especifica que deben ser negras sobre fondo blanco y con un ancho de letra de un centímetro. Las señales de segundo orden deben ser de 20 centímetros de alto por 30 de ancho, con la parte diagonal superior derecha blanca y la diagonal inferior izquierda negra.

¿Qué dice cada comunidad autónoma?

Aunque a rasgos generales las indicaciones anteriores nos pueden valer para casi todas las comunidades autónomas y más concretamente para la de Madrid -que aún carece de ley de caza propia-, a rasgos generales las directrices indicadas en el apartado anterior también nos pueden valer para las dos Castillas, que han “fusilado” en su normativa lo que decía la estatal al respecto. El resto de autonomías han desarrollaron sus propias disposiciones sobre señalización de cotos, por lo que tendremos que acudir a ellas para conocer los requisitos concretos.

Aunque parezca muy enrevesado, es más sencillo de lo que parece. Destacaremos que en Extremadura, por poner un claro ejemplo, exigen colocar la tablilla a una distancia del suelo comprendida entre 1,20 y 2 metros, mientras que en la estatal se indica que debe hacerse entre 1,50 y 2,50 metros. También debemos prestar especial atención en esta comunidad a instalarlas en mástiles al uso, y no aprovechando elementos del terreno como un árbol o una piedra ya que, precisamente aquí ya han sido denunciados algunos cotos por este hecho.

La norma extremeña contrasta con la valenciana, que detalla en su legislación que el emplazamiento de las tablillas se realizará a una altura de entre 1,5 y 2 metros y «procurando minimizar el impacto paisajístico, sin que ello suponga una merma en el cumplimiento de su finalidad», si bien añade que «a estos efectos, podrán ubicarse las señales sobre vallas, muros o paredes a la altura indicada, de forma que en estos casos no será necesaria la utilización de mástiles», algo por el contrario sancionable en Extremadura.

Andalucía establece por su parte como excepción que, en terreno llanos y con buena visibilidad, puedan espaciarse las de segundo orden hasta los 200 metros «de tal forma que un observador situado en una señal pueda ver las dos más inmediatas».

El resto de comunidades autónomas suelen hacer uso de las medidas y condicionantes que en su día la legislación estatal estableció y que ya hemos comentado en este artículo. Si bien para profundizar al respecto y que no acabes colocándolas mal no está de más que consultes la legislación de tu región. En la federación de caza o en la sección de caza y pesca de la Consejería de Medio Ambiente de tu región seguro que pueden ayudarte. Infórmate y cumple con la normativa. Si aún gestionas un coto de caza y tienes dudas sobre este u otro aspecto puedes contactar con ForestCaza. Estaremos encantados de ayudarte. 


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¿Por qué cazar corzas?

Existen zonas donde la densidad de corzo es tan elevada que supone un problema para la propia especie, las explotaciones forestales, la agricultura y por los accidentes de tráfico que provoca. Por ello, en ocasiones es necesario reducir la población y esto se consigue extrayendo ejemplares de todas las edades y de ambos sexos. A continuación les contamos cuándo y por qué cazar corzas.

3/2/2021 | Texto: Eduardo Pompa / forestcaza.com

Foto: Jara y Sedal 


La caza de hembras a menudo es mal entendida y despreciada, sin embargo, es una herramienta fundamental de gestión para una ordenación correcta de las poblaciones. Además, la dificultad de abatir la hembra buscada hacen interesante el rececho o la espera, presentándose su caza interesante.

Aprovechamiento racional 


El fundamento de una adecuada gestión del corzo es sencillo e igual al de cualquier otra especie de caza: primero deberemos de conocer qué es lo que tenemos y a qué es lo que queremos llegar y, de esta manera, extraer una cantidad anual de individuos acorde a nuestro objetivo.

Es fundamental conocer  la densidad de población de corzo en la zona que queremos gestionar e igualarla a aquella que creemos que el territorio puede soportar. Podemos hacernos una idea de ésta efectuando conteos primaverales y observando grupos familiares a finales del verano.

Otro índice interesante a la hora de gestionar las poblaciones de corzos es el reclutamiento demográfico, que no es más que la cantidad de nuevos individuos que se añaden a la población existente fruto de los nacimientos y la inmigración.

Conocido esto, la regla a respetar consistirá en asegurarse que la extracción anual no sobrepase el rendimiento neto (reclutamiento menos mortalidad), a no ser que la cantidad de corzos sea tal que debamos reducir la población abatiendo algunos ejemplares de más como explicamos a continuación.

Biología y periodo óptimo de abate


Para poder realizar una gestión seria de las poblaciones de corzo es fundamental conocer su biología.
El corzo es un animal solitario o temporalmente emparejado si bien en ciertas épocas forma pequeños grupos familiares. Es un animal territorial sobre todo en la época en la que está permitida su caza en rececho, entre los meses de abril y septiembre, y esto es más acentuado en los machos. La cuerna de éstos cae entre octubre y diciembre y se renueva durante el invierno. Los apareamientos se realizan durante el mes de julio, y es aquí donde se pone de manifiesto la rareza del ciclo reproductor de este cérvido frente al de otros ungulados, ya que ralentizan la gestación hasta el mes de diciembre. Este proceso es conocido como diapausa. De este modo, el embrión apenas se desarrolla en los cinco primeros meses y será a final de año cuando se reactivará a una velocidad normal para hacer coincidir los partos con los meses de mayo y junio, en los cuales la disponibilidad de comida así como las posibilidades de supervivencia de la cría son mucho mayores.

Los corzos muestran una notable prolificidad ya que, al menos dos tercios de las hembras son fértiles al cumplir su año de edad, llegando a parir tres corcinos, aunque lo normal son dos. Esta característica, unida al desarrollo precoz que hace que en ese primer año alcancen hasta el 90% de la masa corporal definitiva, definen al corzo como un animal de desarrollo corporal y fértil rápido.

Hay algunas autonomías que dan permisos para que el control de corzas lo realicemos coincidiendo con la época de rececho de los machos. En mi opinión, son meses en los que los cazadores están más preocupados por hacerse con un buen trofeo que de cumplir con los cupos de hembras.

Además, en esa época es difícil saber si la hembra que hemos escogido está acompañada de la cría del año, por lo que al darle caza estaríamos abatiendo a ambas sin tener en cuenta en nuestros cálculos a la más pequeña. 

En tercer lugar, debemos apuntar que las hembras nacidas el año anterior ya han conseguido un desarrollo corporal tal, que si no se dispone de experiencia en este sentido, es complicado diferenciarlas de otras hembras adultas de más edad. Por lo tanto, va a sernos complicado decidir cuáles debemos cazar en función del estrato de edad y no vamos a poder realizar una gestión seria.

Lo más inteligente sería extraer estas hembras a partir de la segunda quincena de diciembre y antes del descorreado de los machos, meses de marzo y abril. Así, si abatimos una hembra con cría del año, estas ya serán lo suficientemente grandes como para poder sobrevivir sin la madre.

¿Cuántas hembras debo cazar? 


La sobreabundancia de hembras de corzo no repercutirá en una mayor intensidad de multiplicación, como podría esperarse.

La productividad de las poblaciones silvestres de corzo ronda entre el 25 y el 50% de la cantidad de ejemplares adultos. Conociendo esto podemos fijar el número de animales a cazar anualmente como un 10% del total, si queremos que nuestras poblaciones vayan ligeramente en aumento. Sin embargo, si lo que queremos es que la población se mantenga o incluso disminuya algo, podemos elevar esta extracción de individuos hasta el 20 o el 25% del total de individuos.

En poblaciones sanas y con alta capacidad de renovación, los animales con edad inferior a un año suponen aproximadamente la mitad o más del total, y el número de machos y hembras es sensiblemente igual entre ellos, o algo mayor en el caso de hembras. 

La cantidad de animales a retirar anualmente dependerá fundamentalmente de esta pirámide poblacional que debemos intentar no modificar. Por lo tanto, lo más correcto sería cazar animales de todas las edades en proporción a lo anteriormente explicado. 

Así, lo correcto es abatir aproximadamente la misma cantidad de machos que de hembras y dedicar la mayor parte de la extracción a los más jóvenes (en torno al 50% de los precintos).

Si practicamos este tipo de gestión no tengan duda de que la calidad de los trofeos de su coto aumentará, ya que preservaremos buena parte de los recursos alimenticios para los ejemplares de mayor edad que, de otra manera, si no redujésemos el número de hembras y crías, ejercerían una mayor competencia sobre estos recursos repercutiendo en la calidad de la cuerna.

Criterios de selección 

Debemos diferenciar objetivos a la hora de elegir nuestras hembras. Si nuestra intención es la de reducir la población, deberemos fundamentar nuestras capturas en hembras reproductivas, pero si por el contrario nuestra intención es la de mantener el plantel poblacional, intentaremos repartir estas capturas entre los diferentes estratos de edad como comentábamos antes. 

Esto no va ser fácil si tenemos en cuenta que las corzas pueden vivir en torno a los nueve años de edad y son morfológicamente iguales a las de dos o tres años. Con esto quiero decir que en el campo, en condiciones de caza real en las que en ocasiones el disparo se debe de hacer rápidamente, tan solo vamos a poder diferenciar entre jóvenes y adultas.

A la hora por tanto de decidir sobre el disparo, lo haremos sobre aquellas hembras que no estén acompañadas de crías, seleccionado a principios de temporada una de cada tres hembras de menos de un año, en compañía aún de sus madres. Para posteriormente completar el cupo de adultas a finales de invierno, época en la que si confundimos una corza adulta con una cría del año, el daño será menor que si lo hacemos al contrario.

Con la caza de hembras cumplimos con nuestro deber de gestores mejorando la sanidad de la población, a la vez que disfrutaremos sin duda de unos interesantes recechos que entrañarán tanta o mayor dificultad que la caza de machos.

Aprendamos a valorar el lance y olvidémonos por un momento del trofeo, disfrutemos de las bonitas amanecidas de invierno y démosle un buen homenaje a nuestros sentidos. 


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Descaste de conejos: cázalos con éxito sin perros

Aunque algunas autonomías como Murcia permiten el auxilio de perros durante la caza estival de conejos, en la mayoría tendremos que enfrentarnos al astuto orejudo sin su ayuda. ¿Cómo? Te damos unos breves consejos. 

22/6/2018 | Texto: Eduardo Pompa / forestcaza.com
Fotos: Ángel Vidal y autor.


Domina el tiradero



Uno de los errores más comunes a la hora de cazar el conejo en verano es caminar tranquilo, paseando por el campo, confiando que el conejo va a saltar ‘pisado’ y en el claro que mejor oportunidad de disparo nos ofrece. Afortunadamente su caza no es tan fácil y deberás ir un poco más lejos. No obstante en cualquier momento y lugar puede arrancarse uno, o varios, aunque lo aconsejable antes de salir del coche sea planificar la estrategia.

En esta modalidad es fundamental ‘leer’ el cazadero y analizar cada mata. No es lo mismo cazar un arroyo desde el margen más elevado, con paso tranquilo y lanzando de vez en cuando algún que otro ‘terrón’ con un buen dominio de los tiraderos ante esos conejos que puedan escurrirse hacia arriba, que hacerlo desde abajo realizando tiros comprometidos hacia las laderas del cauce -siempre y cuando los veamos, pues en la mayoría de las ocasiones el orejudo huirá sin posibilidad de disparo-.

Cada paraje, por tanto, tiene su tiradero. Si cazas solo y al salto, tu recorrido deberá dominar la mayor parte de claros y pasillos de monte. Caminarás tranquilo, despacio, escudriñando cada palmo de terreno, pues en cualquier pequeña mata te dejas tumbado el conejo.

Busca sus madrigueras y examina las matas aledañas con el viento de cara y en silencio, también las esparteras, retamas, romeros, y toda clase de arbustos que puedan dar cobijo al orejudo. Si encuentras algún rastrojo donde aún no hayan recogido la paja, repasa sus ‘carriles’, ¡te llevarás más de una sorpresa!


Mejor en mano


Puede parecer lo mismo cazar al salto o en mano, sin embargo, nada tiene que ver y más en verano, cuando en la mayoría de comunidades autónomas no se permite el uso de perros durante el descaste.

Esto es debido a que cuando cazamos solos serán aquellos lugares querenciosos como arroyos, lindazos, junqueras y otras pequeñas agrupaciones vegetales las que repasemos longitudinalmente y siempre pensando cuál es el lugar por el que huirá el conejo para intentar tener oportunidad de dispararlo. Cazando en mano, tres o cuatro cazadores, la cosa cambia y mucho.

Mientras uno de ellos puede hacer de ‘perro’,  introduciéndose en lo más enmarañado del lugar por el que decidamos cazar, los otros dos o tres cazadores podrán cubrir de manera mucho más efectiva las posibles huidas del conejo, obteniendo mayores oportunidades. Lo normal es alternar los roles y que cada cierto tiempo sea diferente el integrante de la cuadrilla que intente hacerlos saltar.

Aún recuerdo cómo en mi época de morralero era yo quien caminaba por lo más cerrado del monte y quien cobraba las piezas que mi padre cazaba. Las zonas querenciosas solían rodearse y una vez colocados los cazadores, garrota en mano, me colaba entre los cardos, retamas o zarzas para espantar a los animales.

Al fin y al cabo se trata de desalojar los conejos hacia los lugares donde se han apostado previamente los demás integrantes de la cuadrilla.

Por último ten en cuenta que si el terreno donde cazas es llano, cazar en mano puede ayudarte a escudriñar de unas pocas pasadas aquel rastrojo querencioso o el erial que cubierto de pasto ofrece cobijo a nuestro conejo de monte. 


Aquí debes buscarlos


Daños de conejo en siembra que linda a monte de encina, retama y coscoja. / ForestCaza. 

Aunque el conejo se adapta casi a cualquier tipo de terreno, dentro del mismo acotado encontrarás lugares más o menos querenciosos.

En cuanto al monte se refiere, suelen ser zonas descartadas por los cazadores, ya que es más dificultoso tanto el disparo como caminar por él contando con numerosas subidas y bajadas. No obstante, depara más oportunidades de lo que muchos piensan. Repasar la falda que linda con los cultivos o el llano, puede hacer que cuelgues más conejos de lo que imaginas.

No olvides repasar las lindes a primera hora de la mañana y las vaguadas de estas laderas más tarde, donde se meten a sestear entre retamas y aulagas.

Aprovecha las zonas de umbría a primera y última hora, ya que será aquí donde el conejo tardará más tiempo en encamarse y donde nuestra silueta se camufle mejor que en los lugares soleados. Revisa también los majanos al amanecer. Si te acercas más tarde, será difícil encontrar conejos fuera. 

Ten muy en cuenta por último los arroyos y lindazos, es el biotopo fetén para el orejudo. Los arbustos que crecen en su rivera como zarzas, rosales silvestres, sauces, juncos y otros, le deparan cobijo, a la vez que tiene cerca y a su disposición agua y alimento. Aprovecha las últimas horas de la tarde, cuando las primeras sombras cubran parte de los cultivos que haya junto a estos cauces. Será cuando salgan a alimentarse y podrás utilizarlas evitando que destaques entre la maleza.


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Cómo elegir coto y acertar

Ahora que la temporada de caza ha llegado a su fin, el movimiento de cazadores de un coto a otro es continuo. Aquellos que no quedaron contentos buscan uno adecuado a sus necesidades de cara a la temporada que viene, en ocasiones sin tener en cuenta aspectos importantes. ¿Cuáles? Aquí te lo contamos. 

8/5/2017 | Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com


1/ Visita el coto y fíjate en esto

Lo primero en que debes fijarte a la hora de buscar un coto de caza -bien en Internet, revistas del sector u otros medios- es que contemple la especie y modalidad que te guste practicar. Después, tras contactar con el propietario, visita y observa sus dominios para conocer de primera mano si tiene buena densidad de la especie en cuestión, pero ¿cómo lo puedes comprobar? Debes fijarte en los rastros y realizar conteos. Si no sabes hacer un censo solicita dar varios paseos por el coto, tanto en coche como andando y anota los animales avistados y los kilómetros recorridos. Haz lo mismo en tu coto anterior ¡y compara! Si en el anterior apenas había caza y aquí no te salen las cuentas, evita salirte de Málaga y meterte en Malagón, como suele decirse. Valora además de la densidad si está bien gestionado: en cuanto a caza menor es importante saber cuántos bebederos y comederos posee –al menos uno cada 50 hectáreas te indicará que se preocupan por alimentar sus poblaciones-, o si existen siembras para la caza. Si posee guardería y está correctamente entablillado también es sintomático que cuidan lo que tienen. En cuanto a caza mayor, visita los comederos, siembras, praderas y otras zonas de querencia. Quien mejor las conoce es su propietario. Por último solicita facturas de daños, seguros contratados y toda aquella documentación con la que puedas hacerte una idea del número de animales que esas tierras albergan.

2/ Solicita consultar el plan técnico 

Como regla general, cada cinco años debe realizarse en cada coto de caza un nuevo plan técnico, también llamado plan de aprovechamiento cinegético. No es necesario que te muestren la memoria completa, pero sí la resolución que la administración facilita al propietario cada vez que se renueva este. Esta resolución incluye toda la información necesaria para saber qué es lo que estás contratando. En ella se incluyen: modalidades, cupos por cazador y día, número de precintos, días de caza autorizados, número máximo de socios o cazadores, delimitación en cuarteles si las hubiera, superficie total y de cada uno de estos cuarteles, capturas del plan anterior y las previstas en el futuro; por indicar las más relevantes. Si son reacios a mostrarlo piensa que algo ocultan y puede que no sea verdad parte de la información que hasta el momento te han facilitado.


3/ Infórmate por otros medios

Siempre es bueno contrastar la información de quien te lo está arrendando y esto lo puedes conseguir preguntando a la gente de la zona. Lo ideal es poder contactar con antiguos socios del propio coto, pero si no tienes idea quiénes eran, al menos podrás preguntar a la gente del pueblo. Llama al Ayuntamiento y si disponen de Técnico o Concejal de Medio Ambiente, contacta con él. Agricultores y ganaderos también te darán información valiosa, ya que son a quienes les afectan directamente los daños. Pregúntales si están contentos con la actual gestión, si se les pagan estos, si para ello se han realizado peritaciones durante los últimos años, quiénes las realizó y cuál fue su cuantía. Son ellos quienes más tiempo pasan en el monte y quiénes mejor te orientarán acerca de la densidad de especies cinegéticas de la zona y su gestión. También puedes consultar en la federación de caza de la comunidad autónoma en cuestión si existe o ha existido alguna sociedad en la misma localidad. Contacta con ellos, puedes obtener información adicional.

4/  ¿Cuánto debo pagar?

Lo primero que debes tener claro es si estás interesado en contratar una o varias acciones para ti y tus amigos o queréis quedaros con el aprovechamiento cinegético al completo. Ten en cuenta que esto último suele salir más caro. Ya que en el caso de las acciones, tendrás posibilidad de contratar solo aquello que te interesa –la media veda, las esperas por daños al jabalí, un precinto de corzo u otra especie de caza mayor, etc.-. Dependerá mucho de la zona de caza. Por poner un ejemplo, algunos cotos sociales de caza menor en provincias como Cuenca, Ciudad Real o Toledo comercializan acciones de caza para ‘forasteros’–es decir, para gente que no es del propio pueblo- por menos de 500 euros anuales. Sin embargo, cotos de caza con la misma densidad en Madrid son difíciles de encontrar por menos de 1.000 euros. En la caza mayor sucede algo parecido. Ahora que es tiempo de corzos encontrarás precintos que pueden oscilar entre los 500 y los 1500 euros, dependiendo de la zona de caza y el tipo de coto. Suelen ser más caros los que mejores siembras tienen o si disponen de agua abundante o son famosos por tener querencia para determinadas reses –montes especialmente cochineros, por poner un ejemplo-. Internet puede ayudarte. Consulta anuncios de la zona y hazte así una idea de lo que se está pagando en cotos de alrededor.


5/ ¿Quiénes tendrás como vecinos?



Las lindes son muy importantes en cuanto a cotos de caza se refiere. No es lo mismo lindar con una reserva, a sabiendas que cuenta con guardería y la presión cinegética a la que están sometidas es mucho menor que la mayoría de cotos de caza, que lindar con un terreno libre o de aprovechamiento común, donde cada domingo decenas o cientos de cazadores exterminen cada palmo de terreno propio y ajeno. Infórmate a quiénes pertenecen, cómo están arrendados –si es de manera anual cuenta con que no se realiza ningún tipo de gestión-, si están correctamente entablillados, y en el caso de caza mayor, si se realizaron en años anteriores monterías o batidas y cuáles fueron sus resultados. Toda la información que puedas obtener en cuanto a los alrededores será tan válida como la de los propios terrenos de caza. Se trata de que no te engañen y tus futuros días de caza no se conviertan en una pesadilla. ¡Suerte!


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Precintos de corzo: dónde, cuándo y cómo colocarlos

Inmersos ya en plena temporada corcera aún son muchos los cazadores que tienen dudas acerca del lugar donde deben colocar el precinto una vez abatido el animal, cómo hacerlo o simplemente en qué momento utilizarlo. En las siguientes líneas apuntamos comunidad por comunidad los citados aspectos. 

28/4/2017 | Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com
Colocando precinto entre roseta y luchadera, lugar donde la mayoría de las comunidades exigen instalarlo. / ForestCaza


Andalucía

Debes colocarlo antes de mover el animal del sitio donde lo hayas abatido y colocar el precinto en la base de la cuerna, entre roseta y luchadera.

Aragón

Colócalo nada más cazarlo y antes de abandonar el coto de caza, atraviesa una de sus orejas o ajústalo en la cuerna.

Asturias

Precinta nada más abatirlo, en el trofeo. Puede ser en cualquier lugar de este último. La legislación al respecto no especifica el sitio exacto.


Cantabria

Utiliza el precinto nada más abatir el corzo. Colócalo en la base de la cuerna, entre roseta y luchadera.


Castilla-La Mancha

Debes fijar el precinto en la cuerna del corzo antes de abandonar el coto de caza donde lo hayas cazado. En lugar donde colocarlo: entre roseta y luchadera.


Castilla y León

Debes colocar el precinto una vez abatida la pieza, sin que esté permitido moverla. Ponlo en la base de la cuerna, entre la roseta y la primera punta.

Cataluña

Precinta cuando cobres la pieza. En este caso por duplicado (así se entregan a los cazadores): uno en la cuerna y otro en el corvejón (para poder portar la carne del animal).


Extremadura

Coloca el precinto antes de moverlo, bajo la luchadera bien ajustado sin que sea posible su desplazamiento.


Galicia

Debes fijar el precinto antes de mover el corzo tras abatirlo. Fíjalo entre luchadera y roseta para que tenga que ser destruido irremediablemente tras su utilización.

La Rioja

Pon el precinto inmediatamente después de cobrar el corzo y antes de trasladarlo a los lugares de inspección veterinaria, despiece u otros. Mucho cuidado con dañarlo durante estos últimos menesteres.

Navarra

Colócalo nada más abatirlo, entre roseta y luchadera, siempre y cuando cuente con esta última y tenga unas dimensiones suficientes para evitar que se salga del cuerno una vez cerrado el precinto. De otro modo, ajusta fuertemente en el lugar del trofeo donde tenga que ser destruido tras ser utilizado irremediablemente.

El precinto debe utilizarse una sola vez y colocarse bien ajustado sin que sea posible su desplazamiento. / ForestCaza


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Todo lo que debes saber si has pensado vallar tu finca

Si alguna vez te has planteado vallar tu finca o coto de caza, las siguientes líneas te interesan. Aprovecha el inicio de los meses de veda y aprende todo lo que debes saber al respecto. No olvides antes seguir los siguientes consejos para conocer si realmente es lo que necesitas.

31/3/2017 | Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com

Vallado cinegético. / ForestCaza

1. ¿Por qué vallar?

Muchos propietarios de fincas privadas de caza mayor abiertas se plantean hacerlo para garantizar tanto los resultados de las cacerías como la seguridad de sus terrenos frente a los furtivos. Pero también hay inconvenientes: si su superficie es pequeña, puede traducirse en problemas de consanguinidad de nuestras especies, así que si lo haces te verás obligado a introducir animales de otras fincas cada cierto tiempo. También habrá quien rechace cazar en tus dominios por considerarla una caza ‘artificial’. Por último, vallar cientos o miles de hectáreas no es precisamente barato. Recomendamos hacerlo sólo cuando no sea posible dar viabilidad económica a tus terrenos de otro modo, pues siempre es mejor potenciar la gestión de terrenos abiertos. Tú decides.


2. ¿Qué requisitos debe cumplir mi finca?

El primero, contar con una superficie mínima que suele estar reflejada en la normativa cinegética de cada comunidad. En Andalucía, por ejemplo, es de 2.000 hectáreas, por 1.000 en otras como Castilla-La Mancha y Valencia y de 500 en aquellas reguladas por la Ley de Caza de 1970, como Madrid y Cataluña. El segundo requisito es solicitar el vallado a tu ayuntamiento a través del correspondiente formulario. Si cumples ambos y entre los usos urbanísticos se contempla el destino de los terrenos como rústicos con aprovechamiento cinegético como finca cercada de caza, podrás hacerlo.


3. ¿Qué tipo de vallado me conviene?

Las cinegéticas, también llamadas ganaderas o anudadas, son vallas de tela metálica soportada comúnmente por postes de madera. Se usan normalmente para ganado en pastoreo extensivo y fincas privadas de caza, y se caracterizan por los grandes cuadros que forman los alambres verticales y horizontales. Hay dos tipos. En las más habituales el alambre vertical va enrollado en el horizontal. Es el conocido como nudo de muelle. En las llamadas ‘de alta tensión’, los nudos entre los alambres horizontales y verticales se realizan mediante otro alambre independiente. De ahí su nombre: nudos independientes. Estas últimas son las más recomendables para la caza mayor, ya que garantizan una mayor resistencia y duración. El grosor de los alambres puede ir desde 1,9 a 3 milímetros, y las alturas habituales oscilan entre 80 centímetros y dos metros. Para identificar un tipo de valla suele utilizarse la siguiente fórmula: por ejemplo, 200/22/15, donde 200 sería la altura, 22 el número de alambres horizontales y 15 la separación entre los verticales.

4. ¿Cuánto me costará y cuándo estará listo?

Las empresas suelen ofrecerte un presupuesto por metro o kilómetro lineal, que suele rondar entre los 7 y 15 euros. ¿Por qué tanta diferencia? No es lo mismo vallar una finca llana donde la instalación de los postes puede hacerse de manera mecanizada y el transporte del material resulta sencillo que aquellas otras de orografía más abrupta donde sea necesario ‘cavar’ e incluso haya que utilizar un helicóptero para transportar el material. Para hacerte una idea, vallar un coto de caza mayor medio de unas 2.500 hectáreas puede costar alrededor de 200.000 euros. En cuanto a los plazos, si no quieres que tarden más de lo previsto, exige que el presupuesto definitivo refleje los días necesarios para vallar un kilómetro –unos 20 en el caso de una cuadrilla de tres o cuatro obreros especializados–.

5. ¿Cómo debo vallar?

Para evitar fugas, la altura de la valla varía en función de la especie: en el caso de jabalí, corzo y gamo debe ser de entre 1,60 y 1,80 metros; en el del ciervo, de 2,20. Lo mismo sucede con la distancia entre postes: en el caso del suido ha de ser de entre dos y cuatro metros, y de entre cuatro y seis para los cérvidos. Por cierto, si quieres evitar que los cochinos tengan una vía de escape deberás enterrar los primeros 20 centímetros del vallado: son especialistas en levantarlo. La distancia entre los hilos verticales de la malla anudada será de 15 centímetros, y entre los horizontales aumentará progresivamente desde los cinco centímetros de la parte inferior hasta los 20 de la superior de modo que los cuadrados más grandes queden arriba.

6. No olvides dejar pasos para la fauna

Paso para fauna. / ForestCaza

Debes habilitarlos cada 500 metros en zonas de bosques, monte bajo, arroyos y riberas, para facilitar que los animales puedan desplazarse de un lado a otro para colonizar nuevos territorios. En áreas agrícolas y abiertas bastará con hacerlo cada kilómetro. Su ancho será de 25 centímetros y su altura debe permitir el paso tanto de especies de caza mayor y menor y de otros pequeños animales.
Lo tienes todo en este manual del MAGRAMA que puedes descargar aquí.

7. ¿Qué consecuencias tiene en el hábitat y la fauna?

Muchos gestores se preguntan cómo reaccionan las poblaciones de caza mayor a los vallados pero no siempre se tiene en cuenta qué les sucede a los hábitats. Un estudio publicado en 2012 por Sánchez Prieto y colaboradores de la Universidad de Extremadura, Effects of small barriers on habitat use by red deer: implications for conservation practices. Journal of Nature Conservation, indica que estas ‘barreras’ tienen un efecto negativo a largo plazo sobre el mantenimiento de las praderas. Los resultados de este experimento concluyen que el hecho de colocar vallados puede inducir efectos inesperados en el paisaje, influidos fundamentalmente por la distribución del ciervo ibérico y el consecuente uso del pasto disponible. O lo que es lo mismo, ocasionar la pérdida de hábitat valioso para otras especies, como el conejo de monte y otros mamíferos. Por tanto, si te estás planteando vallar tu finca, este puede ser un inconveniente más para que antes lo pienses dos veces. ¡Tenlo en cuenta!


Sin tras haber leído estas líneas has llegado a la conclusión de que necesitas vallar tu coto de caza y no sabes quién puede hacerlo, nosotros podemos ayudarte. Contacta con ForestCaza. Trabajamos con los mejores profesionales.


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Corzos, ¡localiza los mejores!

Se acerca la apertura del periodo hábil para la caza del corzo y son muchos los aficionados que ya sueñan con hacerse con un buen trofeo. Sabemos que en apenas un mes no vas a pegar ojo intentando averiguar dónde se esconde ese viejo ejemplar que pocos saben localizar. Pero, ¿sabes dónde encontrarlo? En el siguiente artículo analizamos los aspectos a tener en cuenta para culminar con éxito tus recechos.

21/2/2017 | Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com

in.pinterest.com/nilsdorff
El duende -como la mayoría de los cazadores le conocen- es una especie de hábitos solitarios. A pesar de ello, durante estas fechas y hasta el inicio de la primavera, podrás localizar al macho acompañando a la hembra y las crías del año anterior, o incluso formando grupos más o menos numerosos al juntarse varios de estos.

Nuestro protagonista prefiere biotopos de pequeña extensión, con distribución de la flora en mosaico que incluyan agrupaciones arbóreas salteadas, perdidos y siembras. Es habitual que el territorio de un macho se solape con el de varias hembras. Y una vez llegada la primavera, sean los más jóvenes los que deambulen de un lado a otro expulsados por los veteranos o más fuertes, viéndose obligados a colonizar nuevas zonas o bien asentarse en las peores o más humanizadas.

Su dieta es variada y su corto tracto digestivo le obliga a alimentarse frecuentemente. Consumirá  cuando se inicie el periodo hábil de caza -abril en la mayoría de nuestras regiones- renuevos, brotes y yemas de árboles y arbustos, así como multitud de herbáceas.

Trofeos del norte vs. trofeos del centro y sur

Existe una gran variación en cuanto al color, perlado, forma, volumen y tamaño de la cuerna. Estos dos últimos aspectos bastante acusados entre los ejemplares del norte y centro-sur peninsular.

Llama la atención que es precisamente en la cordillera Cantábrica donde encontramos los ejemplares más corpulentos. Sin embargo, sus trofeos son más pequeños. ¿Por qué sucede esto? La respuesta no es sencilla. Existen diferentes opiniones acerca de la causa, sin haber sido hasta el momento, avaladas en profundidad por algún estudio científico.

No obstante, arrojaremos algo de luz al respecto: la genética y la dieta son dos de los principales factores que hacen que los corzos del norte y centro-sur peninsular sean tan diferentes en cuanto a su trofeo. El primer caso se hace patente cuando ejemplares criados en cautividad en el centro peninsular no consiguen desarrollar todo su potencial en fincas del norte y viceversa. En el segundo caso, el factor ambiental cobra relevancia dada la ausencia de suficiente insolación diaria en el norte, privando al corzo de la formación de vitamina D y, por ello, alterando el proceso de calcificación de la cuerna. Además, la presencia de condiciones climáticas adversas, como nevadas, más comunes en el norte o zonas de montaña, provoca que el duende no pueda obtener una alimentación adecuada, consumiendo parte de sus reservas, necesarias estas en la formación del trofeo. Añadiremos que es en estas zonas donde mayores precipitaciones se producen, provocando además un efecto de lavado del suelo -normalmente ácido-, disminuyendo aún más la disponibilidad de minerales fundamentales en la formación de la cuerna del corzo, como el calcio, pasando en menor cantidad a las plantas y de estas al animal, a través de su alimentación.

Caces en el lugar que caces te interesará de igual modo aprender a localizarlos. Pues bien, continúa leyendo. Te contamos cómo.  

¡Localízalos en tu coto! 

Fíjate en estos rastros claves para el avistamiento

  • Rascaderos y escodaduras: se desprenden de la borra o correal durante estas fechas frotando su cuerna sobre árboles y arbustos de pequeño porte. Producen con ello un característico descortezado. Si has encontrado alguna ¡ya has localizado el territorio de un macho!
El corzo gusta de descorrear su cuerna durante los meses de febrero y marzo en pequeños arbustos como jaras, brezos y enebros o en árboles de escaso porte. / ForestCaza. 
  • Excrementos: son pequeños, ovalados y con un característico ‘pico’ en uno de sus extremos. Su tamaño no supera los 8-10 milímetros. 
Excrementos de corzo. / ForestCaza
  • Huellas: son triangulares y alargadas, de forma acorazonada. Sus dimensiones: 4,25 por 3 centímetros aproximadamente. 
Huella de corzo. / ForestCaza
  • Escarbaduras y camas: las primeras son pequeñas zonas que limpian con sus pezuñas como método de marcado, comunes junto a escodaduras. Las segundas, aquellas donde se acuestan para rumiar o descansar. 
Escodadura y escarbadura de corzo. / ForestCaza
    • Siembras: le pirran las mezclas compuestas por trigo, veza y ray-grass. También la esparceta -serán capaces de atravesar otras siembras sin hacer el mínimo caso con tal de llegar a ella-, y ya más adelantada la temporada, el girasol y el altramuz.
    El corzo es capaz de desplazarse atravesando diferentes siembras hasta llegar a su preferida. / ForestCaza.


    Cázalos con ‘el culo’ y… ¡cuidado con el aire!

    Una vez tengamos indicios de su presencia, realizaremos las primeras esperas para localizar los mejores ejemplares, teniendo en cuenta siempre la dirección del viento. Busca un sitio elevado desde el que divises las siembras, praderas o bordes de arroyos más querenciosos. Es en estos enclaves donde ‘dará la cara’. Accede a ellos con el viento en el rostro antes de que amanezca o durante las últimas horas de la tarde -es cuando más activos se muestran y cuando más fácil será localizar los mejores machos-.

    10 puntos a tener en cuenta para acabar con éxito tus recechos 

    1. El equipo: debe estar compuesto por ropa cómoda y preparada para el frío o la lluvia, botas con membrana impermeable y elementos básicos como agua, algo de comida, una navaja, cuerda, guantes, gorra, linterna, trípode o vara y una buena mochila donde llevarlo todo. 
    2. El rifle: dado el pequeño tamaño de nuestro objetivo debes ponerlo a tiro lo más ‘fino’ posible. Te recomendamos que días antes al rececho acudas a un campo de tiro y compruebes este aspecto, si no quieres llevarte un disgusto y errar por ello el corzo de tu vida. 
    3. Calibres adecuados: conviene la utilización de calibres adecuados al tamaño del duende. Entre los más populares y efectivos podemos citar aquellos que se encuentran entre el .243 Win. y el archiconocido .3006 Springfield. 
    4. Óptica: imprescindible que sea de buena calidad, ya que los corzos son más activos precisamente en los momentos en que vamos a disponer de poca luz. También que sean ligeros, para portarlos de manera cómoda. Los mejores visores serán aquellos de aumentos variables -entre 3 y 12- y 'campanas' con dimensiones entre 42 y 50 . Los prismáticos más recomendables: 7x42 u 8x42. 
    5. El mejor momento para intentarlo: como ya hemos comentado es al amanecer y al atardecer cuando los corzos muestran mayor actividad. Aprovecha el medio día para descansar, sobretodo si hace calor ya que los animales permanecerán más tiempo tumbados. 
    6. Querencias: los machos fuertes ocuparán los territorios más favorables y con mejores posibilidades alimenticias. Durante el primer mes de su periodo hábil búscalos en las siembras de cereal (trigo, cebada, centeno) y forrajeras (esparcetas y alfalfas), el monte aún no se ha recuperado de las fuertes heladas invernales y acudirán a ellas tarde o temprano. No les queda más remedio. 
    7. Localización: mira y remira con los prismáticos. Cuántas veces hemos estado frente a una ladera donde había algún corzo y no lo hemos localizado hasta echarnos los prismáticos a la cara. Aunque parezca que puedes verlos a simple vista no lo olvides: los prismáticos serán tus mejores aliados. 
    8. Cómo juzgar un trofeo: te enseñará la propia experiencia, aunque podemos decirte que aquel corzo cuya cuerna no sobrepasa al menos en 5 o 6 dedos la longitud de sus orejas no es bueno. Como dice un amigo nuestro, ante los corzos buenos no se duda, si tienes que echarte los prismáticos a la cara en varias ocasiones y comienzas a justificarte, olvídalo, es más pequeño de lo que imaginas. 
    9. La entrada: una vez localizado el ejemplar a abatir, comprueba la dirección del aire y estudia mentalmente el itinerario de acercamiento que te mantenga alejado de su vista. Según te acerques cuidado con hacer ruido, puede que las hojas o ramas te jueguen una mala pasada y alerten al propio ejemplar o a alguna hembra que lo acompañe. 
    10. El disparo: si ya permaneces apuntándolo, no te precipites. Busca un buen apoyo y espera a que se cruce. Apunta al codillo y contén la respiración. Deja que la detonación te sorprenda. En caso de fallarlo acude al lugar del disparo, puede aparentemente no haberlo acusado y sin embargo estar herido.

    ¿Qué es lo que determina la calidad de los trofeos?

    Macho de corzo aún con la cuerna cubierta por borra. / ForestCaza
    • Densidad de población: Respecto a la estructura de la población, algunos autores opinan que la ausencia de corzos adultos y una relación de sexos desproporcionada a favor de las hembras pueden tener como consecuencia que algunos machos se vean sometidos a esfuerzos excesivos durante el celo, pierdan mucho peso y lleguen al invierno mermados físicamente. En esta situación, la cuerna formada al año siguiente será de peor calidad como consecuencia de la menor disponibilidad de reservas por parte del organismo.
    • Genética: como ya hemos apuntado es uno de los aspectos a tener en cuenta. Aunque algunos afirman que en los corzos no hay ningún animal selectivo, sí existen ciertas deformidades que pueden heredar los futuros corcinos, y en cuanto al trofeo se refiere, si buenos ejemplares quieres tener, deberás plantearte eliminar primero aquellos cuyo trofeo no sea adecuado, bien por alguna malformación o bien porque su desarrollo no sea proporcionado a su edad. 
    • Alimentación: es primordial, sobre todo cuando el animal es joven, para un adecuado desarrollo óseo. Escasez de alimento o falta de determinados nutrientes como el calcio, producirá dificultades en el proceso de calcificación de la cuerna y, por ende, peores trofeos. 
    • Estado de salud: determina este las condiciones idóneas del desarrollo de la cuerna, debido a alteraciones en el metabolismo o a la pérdida de energía. Aquel ejemplar enfermo o con dificultades en los meses cuando se desarrolla esta –finales de invierno-, difícil tendrá lograr que su metabolismo dé lo mejor de sí y su trofeo estará evidentemente por debajo de su potencial genético.
    • Estrés: es otro factor a tener muy en cuenta. Actividades mal organizadas o trabajos agrícolas o forestales intensos, la presencia de otros animales no compatibles o la inadecuada gestión del turismo en la zona, pueden echar al traste la tranquilidad de nuestro cérvido, y por tanto su estado de salud y el adecuado desarrollo de la cuerna.


    En resumen, son muchos y discutibles los aspectos a tener en cuenta para comprender el desarrollo de la cuerna y la distribución de los mejores machos de corzo en un determinado coto, aunque bien es cierto que los que consideramos más importantes son los que aquí han sido citados y, por consiguiente, aquellos a tener en cuenta para la gestión y localización de los mejores.

    Esperamos que estas breves líneas hayan servido de ayuda para todos aquellos aficionados interesados en la caza y gestión del duende del bosque.

    Suerte ¡y al corzo!

    Nos vemos en el monte.




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    Bebederos a prueba de jabalíes

    La instalación de bebederos y comederos puede cubrir las necesidades básicas alimenticias de la mayoría de las especies de menor de nuestro coto de caza. Sin embargo, si ronda el jabalí, deberemos de tomar unas medidas mínimas de precaución a la hora de instalarlos. En el siguiente artículo te contamos cómo construir bebederos económicos para caza menor y ¡a prueba de jabalíes!

    3/5/2016 | Texto y fotos: Eduardo Pompa / ForestCaza


    El profundo cambio agrícola sufrido en las últimas décadas debido entre otras causas a la agricultura intensiva, la concentración parcelaria, la mecanización de la mayoría de las labores y el abandono de terrenos marginales, han hecho de nuestro campo un ecosistema más homogéneo que antaño.
    Siempre se ha dicho que el coto fetén es aquel terreno ondulado, con pequeñas parcelas de cultivos variados, separados por pequeñas alineaciones arbóreas o incluso formando pequeños rodales, donde la homogeneidad brille por su ausencia. Osease: el famoso mosaico. 
    Si nuestro coto se ajusta poco al anterior modelo y a esto le añadimos que existe poco cereal o escasos puntos de agua, la solución si queremos tener perdices, liebres y conejos es evidente: instalar comederos y bebederos para ayudar a estas especies a sobrevivir. 
    Si a la falta de agua y comida le añadimos la presencia de ganado o caza mayor que pueda deteriorar el estado de estos bebederos y comederos, o disminuir su disponibilidad, nuestras perdices tienen los días contados.
    Para evitar este fracaso y centrándonos en el caso de los bebederos, te proponemos instalar un modelo bastante económico con la particularidad de añadirle algunas protecciones para que el ganado o los jabalíes no puedan hacer de las suyas.

    Construyendo el bebedero:

    Existen multitud de modelos de bebederos en el mercado. Algunos de ellos bien podrían valer para nuestro propósito, como son las nuevas cubas de hormigón que contienen alrededor de mil litros de agua con una pileta incorporada. Sin embargo, hemos desechado estos por su gran coste económico y de instalación.
    La idea es construir un bebedero sencillo. Esto lo podemos hacer con una simple pila de hormigón o pvc dotada de una boya conectada a un bidón de plástico mediante una goma de butano. El sistema que utilizan estas pilas es similar al de una cisterna de váter: a la vez que los animales vayan bebiendo, el nivel del agua de la pileta disminuirá y la boya lo hará de igual manera, descubriendo el orificio a través del cual se llenará de nuevo la pila.
    Parte del material a utilizar
    Para construir nuestro bebedero, lo primero es hacernos con el material: necesitaremos unos alicates, una azada, un bidón de plástico de entre 100 y 200 litros de capacidad, varios metros de mallazo (de los utilizados en la construcción de forjados), cuatro varillas de ferralla, una maceta, alambre, un nivel, una taladradora, una válvula de las de las ruedas de automóvil y un metro de goma (igual que las utilizadas para el gas butano) por bebedero.
    Una vez decidido dónde vamos a emplazar el bebedero, nos dispondremos a limpiar la zona de pasto con la azada. Debemos tener en cuenta que su finalidad es que nuestras especies de menor puedan utilizar la totalidad del coto, evitando desplazamientos innecesarios y concentraciones de animales con el consiguiente estrés y el riesgo que conlleva.
    Detalle de la válvula utilizada como conexión entre goma y bidón
    Es importante limpiar varios metros alrededor del bebedero, para que a los animales no les produzca recelo acudir a él y se sientan seguros ante una posible necesidad de huida por la presencia de algún predador. Posteriormente realizaremos un taladro al bidón en la parte inferior, donde colocaremos la válvula. Debemos explicar que a la válvula se le debe eliminar su contenido interior, ya que tan solo la utilizaremos como conexión, a través de la goma, entre bidón y pileta. 
    Una vez instalada y ayudándonos de los alicates y un par de trozos de alambre, uniremos el bidón a la pileta. Esta debe instalarse de manera totalmente horizontal y algo más baja que el bidón para que la diferencia de altura ayude en la circulación del agua hacia la pileta. Podemos ayudarnos del nivel para realizar esta operación.
    Una vez instalados bidón y pileta, rellenaremos este de agua y procederemos a proteger con mallazo el perímetro del bebedero. Podemos recibir la pila con hormigón si disponemos de él, siempre quedará mejor protegido y aumentará su resistencia y durabilidad.
    Bebedero para caza menor terminado
    A continuación, ayudándonos de cuatro varillas de ferralla, instalaremos el mallazo rodeando el bebedero de manera que las especies de caza menor puedan acceder a él, a través de los grandes orificios del mallazo, pero por el contrario no sea posible para el ganado o los jabalíes.
    Por último, podemos cubrir el bidón bien con brezo, ramas o elementos del entorno para mimetizarlo y evitar así el posible impacto visual.
    Para facilitar su revisión y mantenimiento, es aconsejable situarlos en lugares accesibles. Si tienes pensado instalar también un comedero, puede hacerlo junto a él.
    Comedero y bebedero protegidos con mallazo

    Precauciones:

    Los comederos y bebederos deben instalarse en zonas donde sean realmente necesarios o porque no exista, como comentábamos antes, una distribución adecuada de cultivos o de puntos de agua.
    Su distribución se realizará de manera homogénea, evitando las zonas de monte cerrado. Colocaremos una unidad cada 20 o 50 hectáreas, dependiendo de la densidad de especies.
    Es aconsejable el tratamiento sanitario sistemático del agua con diferentes productos antibióticos y antiparasitarios, medida que sólo adoptaremos bajo prescripción y control veterinario. Esto es de vital importancia como también lo es saber qué agua es el que estamos aportando a nuestras perdices. La ignorancia en ocasiones puede llevarnos a crear lugares de desarrollo de determinadas enfermedades o insectos que la transmitan.

    Esperamos que nuestras indicaciones les sirvan para hacer de su coto de caza un lugar más cómodo para las especies que viven en él, y esperamos que nuestros consejos les guíen en la construcción de bebederos sin que nuestro amigo el jabalí ¡eche al traste tu trabajo y dinero!.

    Si necesitas que nuestros técnicos te echen una mano no dudes en contactar con nosotros.



    Corzos... ¿En espera?


    Cuando pensamos abatir al duende del bosque, nos imaginamos con el rifle al hombro pateando monte y realizando asomadas querenciosas. Sin embargo, existen otras modalidades que, aunque menos practicadas, pueden darnos más de una satisfacción. Una de ellas es el aguardo. Te contamos cómo y porqué practicar esperas para cazar corzos.

    7/4/2015 | Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com


    'El corzo se caza con el culo'. Seguro que en más de una ocasión has escuchado esta frase. Y bien es verdad que si dedicamos tiempo a observar el comportamiento de los corzos de nuestro coto, sabremos cuáles son sus territorios y querencias, dónde se encuentran los buenos trofeos y cómo realizar la entrada al ejemplar para que el aire no nos juegue una mala pasada.

    Estas esperas con prismáticos en mano es bueno realizarlas incluso en época de veda, para tener controlada la población, e incluso para dar caza a algunos corzos difíciles cuando lo intentamos mediante el rececho.

    Antes de elegir la ubicación del puesto
    conviene analizar todo el territorio
    para saber por dónde se mueve el corzo. / ForestCaza

    ¿Por qué cazarlos en aguardo?

    La pasada temporada corcera un amigo y compañero de afición me contaba que había localizado un corzo impresionante en su coto, pero que no tenía narices a entrarle sin que el avispado cérvido le detectara antes y tomara las de Villadiego. Su territorio se encontraba en una hondonada con un pequeño prado en su interior. Había intentado entrarle en varias ocasiones y por diferentes sitios. En todas ellas había fracasado. Cuando lo hacía desde la parte superior, el aire revocaba y el corzo le ladraba desde el monte tras una pequeña carrera. Cuando lo hacía desde abajo, no podía verlo debido a la densa vegetación hasta que casi estaba encima. Al final, tras varios intentos, tuvo que entrar casi de noche al testero de enfrente y hacerle una espera desde un risco a más de 300 metros para conseguir abatirlo. Necesitó no uno, sino varios días.

    Casos como el anterior hacen que las esperas o aguardos se practiquen como una modalidad más en la caza del duende. También puedes optar por ellas si el coto donde pretendes cazarlos no reúne las condiciones necesarias para hacerlo caminando o si nuestras facultades físicas no nos dejan más remedio.

    Una modalidad muy efectiva

    La caza del corzo en espera o aguardo es una de las más eficaces para practicar la caza selectiva: consiste en situarse en una posición dominante desde donde podamos observar un lugar querencioso. Son típicas las esperas realizadas con vistas a prados de diente donde gusta de alimentarse: campos de frutales, siembras, praderas junto a arroyos... Estos aguardos que realizaremos desde el suelo o bien desde puestos elevados en puntos estratégicos -pueden estos últimos permitir una mejor visualización de la zona donde previsiblemente aparecerá el corzo- aunque la mayoría de las veces no será necesario y con una simple silla plegable y un trípode, podremos apostarnos en el lugar elegido.


    Típico lugar desde el que realizar una espera: atalaya con vistas a prado de diente junto a

    rivera y vegetación asociada como: esparceta, zarzas, majuelos y otros. / ForestCaza

    Acércate al puesto con precaución

    Si meses antes de la apertura de veda hemos observado a los animales y sabemos bien dónde están aquellos a los que queremos dar caza, el día que vayamos a realizar la espera sabremos con exactitud cuál es el sitio idóneo hacia el que dirigirnos. Una vez en el campo, lo primero que debemos hacer es comprobar la dirección del viento. Siempre debemos asomarnos a la zona donde realizaremos la espera con el aire de cara. Si esto no es posible, lo haremos de modo que llegue lateralmente, evitando siempre que nos dé en la nuca. Si nada de esto es posible, lo mejor es que elijamos otra zona de caza ese día, pues en cuanto intentemos entrar en el territorio del corzo que buscamos, éste nos detectará con antelación y ni siquiera llegaremos a verlo. 

    También es importante entrar sigilosamente al lugar elegido, pues existe la posibilidad de que el corzo que esperamos abatir se encuentre ya en el prado o siembra y lo espantemos. Caminaremos despacio efectuando pequeñas paradas para escuchar y observar con los prismáticos si hemos levantado con nuestra entrada algún ejemplar.
    Las posiciones elevadas siempre  son
    ventajosas, ya que nos permiten observar
    mejor el terreno por el que aparecerá el
    duende del bosque. / ForestCaza

    Si conseguimos llegar hasta el lugar elegido sin ser vistos ni oídos, nos colocaremos en una posición cómoda, ya que quizá tengamos que esperar sentados durante unas cuantas horas. También es importante preparar un buen apoyo: yo suelo utilizar un trípode que fabriqué artesanalmente con tres varas de avellano, pero también podemos utilizar elementos del medio como muros de piedra o ramas de árboles sobre los que colocaremos el morral. Si tenemos la suerte de que nuestro objetivo entra en la zona de disparo, intentaremos efectuarlo con la suficiente precisión como para no dejarlo herido.


    Así es más fácil valorarlo

    Una de las grandes ventajas de estos aguardos es que una vez aparezca podremos observar al corzo con mayor detenimiento que durante un rececho, en el que puede haber advertido nuestra presencia y estar bajo aviso. En una espera el duende del bosque desarrolla su comportamiento con naturalidad ofreciendo la oportunidad de hacer una detenida y correcta valoración del trofeo, del estado sanitario del animal y de otras características que nos ayuden a determinar si merece la pena abatirlo.
    Joven ejemplar detectado durante una espera. / ForestCaza

    ¿A qué hora le espero?

    Los aguardos de tarde suelen ser mejor que los de mañana, ya que al amanecer el corzo realiza recorridos más largos y utiliza más el monte como protección, mientras que por la tarde sus movimientos son más decididos y encaminados hacia los lugares de forrajeo.
    Observamos a través del visor de nuestro rifle un ejemplar localizado durante una espera. / ForestCaza

    ¿Cazar corzos en invierno?

    Hay comunidades en las que se permite cazar el corzo hasta noviembre, pero ¿sería recomendable permitir hacerlo en los meses siguientes? En diciembre y enero comienzan a descorrear los machos más viejos, entre ellos los que deberían ser eliminados por senectud y el decaimiento de su cuerna y otros que por su calidad y fortaleza corporal han desarrollado los mejores trofeos. Si cazásemos un corzo descorreado en esta época nos aseguraríamos que estamos en alguno de los dos casos anteriores y no nos dejaríamos encandilar por una cuerna juvenil. Además, es en esta época cuando se redefinen los territorios y estos podrían ser ocupados con facilidad en caso de abatir cualquier macho. Obviamente esto no ocurre en toda España, pero si en algunas sierras, y es allí donde no sería descabellado llevarlo a cabo.

    Por otro lado, y bajo nuestro punto de vista, la segunda quincena de diciembre sería la época más adecuada para hacer gestión y equilibrar las densidades de machos y hembras, haciendo uso de los precintos de estas últimas que la administración nos haya autorizado. Ya que si abatimos una con cría del año, esta ya será lo suficientemente grande como para poder sobrevivir huérfana, al contrario de lo que sucedería si hacemos lo mismo durante la primavera.

    Hembra alimentándose en un prado durante la primavera. /ForestCaza




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